miércoles, enero 31, 2007

Par contre

Para los que buscan, para los que encuentran...
He descubierto que solo soy realmente feliz cuando me rodeo de cosas y momentos tristes. Tal vez sea por el contraste, pero el hecho es que sea por esa razón o por otra, mi felicidad está unida a la tristeza.

Por eso sonrío cuando veo las noticias, y mi rostro se vuelve radiante. Y tal vez por lo contrario, un chiste me provoca muecas a destiempo, muecas que nadie entiende. Y cuando pienso en mi felicidad, caen lágrimas rebeldes, que se borran en el mismo instante en que triste, de nuevo, ante la posibilidad de una vida que no se parece en nada a lo que quiero, sonrío como nunca. La tristeza absoluta, la esperanza relativa.

14 comentarios:

Federico dijo...

VERGA PANA PRIMERA VEZ QUE NO SE QUE DECIR....

NA GUEBONAAAA

FELICITACIONES PILAR ESCRIBES ARRECHISIMO!

Anónimo dijo...

A ver....Como vas a poner cara de felicidad viendo las noticias???Solo se explica si estas viendo el circo que se ha montado en Venezuela, de resto...
Es cierto, una vez creo que te lo comente...la felicidad esta atada a la tristeza...Que contradiccion.

Fox.

Oscar y su diario de un viajero marabino dijo...

Si , las noticias de Venezuela lo que dan es risa, me pasa lo mismo amiga.

:P

henmy dijo...

Le comenté a Pilar que escribiría algo al respecto de la felicidad. Se trata de un momento en específico que viví en diciembre en Maracaibo y que me sirvió de reflexión.
Confieso que no sé si la felicidad realmente esté asociada a lo “fatal” o lo que produce tristeza o depresión o cualquier otro sentimiento. Tampoco me interesa hacer un debate porque para muchos la felicidad puede ser relativa.
Sin extenderme más en el asunto, les comento que me reuní con un grupo de amigas maracuchas. Como era de esperarse disfruté muchísimo ese encuentro. Fue impresionante descubrir como muchas son ya hasta madres. Pueden imaginarse como me sentí. Sí, lo asumo: como una vieja.
Pero saben qué: descubrirlo no me aterró. Y les explicó por qué. Algunas hablaban y se jactaban de lo felices que eran. Mientras otras no tanto y mencionaban algunos inconvenientes. En ese momento no quise pecar de engreída, simplemente me limité a escucharlas. En medio de tantas opiniones desencontradas, comprendí que cada quien manejaba su propia teoría de la dicha, y quizás aún más sobre cómo conseguirla, porque no es la felicidad sino la desgracias la que obliga a filosofar. Elaborar nuevas hipótesis resulta fácil. ¿Verdad Pilar?
Por mi parte, desde hace algún tiempo mantengo una firme creencia simple, consoladora y tranquilizadora: todos somos igual de dichosos, o expresado de otra forma, la felicidad es el bien mejor repartido del mundo, porque está equitativamente distribuido.
Esta suposición que, inicialmente, para muchos les resultará difícil de creer, porque el bienestar parece un privilegio reservado a determinadas personas que parecen tenerlo todo: dinero, éxito, salud, familia, amor, fama,… mientras existen otros pobres, de solemnidad, enfermos, solos y abandonados.
Y les prometo que es algo que me funciona y que me calma cuando silenciosamente me invade la inconformidad de tener el trabajo que tengo, de no tener el dinero suficiente para viajar como me gustaría, de no poder ver a mis amores cada vez que quiero... y bla bla bla...
Entonces es cuando trato de calmarme y recuerdo que si hay algo que mi corazón sólo conoce en este mundo es una felicidad: amar y ser amada. El amor es encontrar en la felicidad de mis hermanos, en la de mis padres, en la de mis primos, mis tíos, mi pareja, mis amigos mi propia ventura. Con todo esto lo que pretendo decir es que la verdadera dicha consiste en amar lo que tenemos, no las cosas, sino las personas con las que convivimos, sin apenarse buscando absurdas quimeras que creemos que nos faltan. El secreto de la felicidad reside en el infinito e inagotable verbo amar. Consolador. Les prometo que lo es aprender a conocer esa felicidad. Así ha sido y es maravilloso cuando algo me sale mal. No tienen idea de lo reconfortante que es llegar a casa y sumergirme en un prolongado abrazo...

winnie dijo...

La sonrisa surge viendo lo triste pq uno se da cuenta que ante tanta desgracia agena sus problemas son nimios y que si es infeliz es solo por las ganas de protestar, pq por lo demás cuenta con todos los materiales para construir su felicidad, no como esa gente a la que vemos sufrir en las noticias, que no construyen su felicidad pq les faltan los materiales.

Los sentimientos agridulces son buenos y licitos, además nos enseñan mucho.

AndreS dijo...

otra vez!!! el coment de Henmy es el triple de largo que el post de Pilar, que molleja, por eso no concurso en los tulimensajes, si es que no puede escribir menos de 100 caracteres.
Parece un trabajo de Sociologia para Elda Morales

Anónimo dijo...

así es a veces la vida nos da risa la desgracia, algo muy triste puede hacer soltar una carcajada impertinente... me ha pasado alguna que otra vez...
Laonza

Federico dijo...

VERGA ANDRES Y ESO QUE DIJO "Sin extenderme más en el asunto" QUE DIOS NOS AGARRE CONFESAOS CON ESTA MUJER!!!!


POR CIERTO HAY UN COÑO QUE LE ESTA CAYENDO A UNA AMIGA... SE LLAMA O.J. SIMPSON, YO LE DIJE QUE LE ECHARA BOLAS QUE CREEN USTEDES????

Alex dijo...

Que peo nos enfrascamos en buscar lo que ya tenemos a pata e mingo.

La felicidad parece un concepto atado a la necesidad, para ser felices necesitamos tener algo que no tenemos y que tenemos que alcanzar (NO tener cualquier cosa, persona etc.), allí radica el peo cuando no lo alcanzamos nos ofuscamos y cuando lo tenemos nos ladillamos de haber luchado tanto para alcanzarlo y de rejodernos tanto por ello. Jajaja.

La felicidad tiene su contra parte que es la infelicidad son caras de una misma moneda. La codicia va de la mano de ella codiciamos lo que no tenemos y por ello somos infelices, sin embargo la codicia es tal que cuando tenemos lo que codiciamos nos queda un vacío donde lo que queda es... Y ahora que...?

Solo les digo que mas allá de la codicia esta el amor y OJO el amor no es cojer....

El Pasajero En Trance dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Pasajero En Trance dijo...

Bueno, como legítimo ganador del 1er Concurso de Tulimensajes Navideños, exijo la entrega de mi premio y un reconocimiento público.

Por cierto Pilar... Dile a tu amiga Henmy (no tengo el gusto de conocerla) que cuando tenga tiempo escriba un poquito. Que molleja. Configurále un blog.

AndreS dijo...

Otro que opina que Henmy necesita un blog.
Pilar! pa la proxima suprime el comentario de henmy para que tenga la necesidad de redactar sus comentarios Sabiondos, guristicos de esos que dicen "Yo si sé de la vida" en un blog pa ella sola. y que uno no tenga que darle la ruedita del mouse que suene como un caballito mientras le vas dando pa bajo pasando las 20mil lineas de su comentario para poder escribir un piche comment.

Anónimo dijo...

Hemmy lo que necesita es un frasco grande de ubictex y veo que reconoce que es engreida Bravo al llamado Fede y al Tal Anres

Anónimo dijo...

La felicdad es algo que siempre buscamos unos para nosotros y otros para los demas, aunque a veces se piensa que lo que uno piensa que puede hacer feliz al otro no es asi. Sea la felicidad lo que sea tu la mereces, pero no olvides darla a los otros