miércoles, noviembre 22, 2006

Tao

Al destino, en cualquier forma
El viento silbaba y el anciano lo escuchaba atento, como si en cada ráfaga le dijera los secretos que esconde la tierra. No había nadie a su alrededor, solo su perro, echado a un lado, con la lengua fuera y la mirada perdida. No era un perro muy bonito ni elegante, pero para su dueño era el amigo más fiel del mundo. Lo conoció en uno de los tantos caminos recorridos y sin darse cuenta, siguieron juntos en un compromiso sin palabras, solo bastó una mirada mutua. Desde entonces han pasado más de 15 años y ambos ya, cansados y curtidos, descansan con más frecuencia pero sin perder las ganas de seguir avanzando.

El anciano decide su camino según los designios del viento. Por eso hoy, como cada día, lo escucha con atención. El viento suele decirle dónde puede ser útil y a quién puede ayudar y él, sin dudar un segundo, así lo hace. Un deus ex machina en toda regla que le hace la vida más fácil, sin que él ni su compañero tengan qué preocuparse por cosas mundanas pero, según él mismo afirma, necesarias.

En el mundo, cada persona tiene una lucha interna: contra el tiempo, las adversidades, el azar, las circunstancias, o cualquier otra cosa. El anciano, no. Él lucha contra la sensación de no tener una misión y por eso las busca, las encuentra y sigue su camino, escuchando al viento y arrastrando sus pies, una y otra vez, una y otra vez, junto a su compañero, Tao.

1 comentario:

El Pasajero En Trance dijo...

Mami, estais muy prolífica, un gusto leerte. Que viva la feria.