martes, marzo 28, 2006

Rojo

Cuando me desperté esa mañana, todavía tenía el sabor de su sangre en la boca. No era desagradable, pero sí un poco raro, sobre todo porque nunca antes me había interesado ese líquido que recorre los cuerpos humanos hasta el último aliento.

En fin, no había mucho más qué pensar. Él me lo había pedido y yo obedecí como siempre, segura de que sería inolvidable, como él lo había dicho justo antes de pasar por su muñeca la hojilla asesina con una frialdad que nunca había visto.

Todo había comenzado una tarde, como pasamos muchas, cuando veíamos una película cualquiera de domingo, para excusar el hecho de abrazarnos y decirnos esas cosas que la gente dice en esos ratos. “Si de verdad me quisieras, tomarías mi sangre”, dijo. Recuerdo que me reí y él no dijo nada. Sólo me abrazó un poco más fuerte y me dijo que me quería.

Los días pasaron y yo incluso había llegado a olvidar aquella propuesta absurda. Sin duda, él no.

Así llegó la fatídica noche de nuestra despedida. Él me ofreció su sangre y yo la tomé como la gran prueba de nuestro amor.

Y sigo sintiendo en mi boca, cuando menos lo espero, ese sabor raro que es sólo suyo. Inolvidable, sí…

14 comentarios:

FEDERICO dijo...

AAAHHHH....

YO DIJE "...NADA, LE MASTICO EL MACHETE!!!"

Juancito dijo...

Que te fumaste Pilar?!??!
como que te empataste con Jim Morrison o con Bela Lugosi...

Bueno, en todo caso, ya sabes lo que siente un vampiro enrratonao luego de tremenda rumba!

henmy dijo...

Después de leer a Pilar sentí ganas de escribir una historia irónica,
en parte producto de lo inquieto que se encuentra mi espíritu en este momento y de las altas y fuertes paredes que suelen detenerme cada vez que decido salir corriendo para, finalmente, tomar aquello que tanto he perseguido.
Sin embargo, decidí autocensurarme parcialmente. Lo que ocurre es que en mi ya no corta existencia, me he acostumbrado a lo común, a lo sencillo, a ver que los días pasan y no sucede nada. Sin embargo, anoche dejé bajar mi mirada por la pared de mi oscura y fría habitación y pude verlo. Llegó con la suave brisa que se deslizaba por las persianas del balcón. Después de contemplarme por unos minutos, se acercó lentamente. Fue inevitable no sentir su inquieta respiración que logró alterarme. Las yemas de sus, delgados y largos, dedos perturbaron mi cuerpo. Como un eco, aún resuena en mis oídos aquel saludo en forma de susurro que preguntaba: ¿Cómo me sentía?
“No tengas miedo”, agregó. Y, por segundos, logró paralizarme, ofuscarme, transgredirme. En ese momento comprendí que el tiempo no pasa personas como él. Decidió regresar y así lo hizo. Llegó así sin anunciar, sin previo aviso, ni siquiera tuvo la delicadeza de pedir permiso. Por un breve instante debí cerrar mis pequeños ojos, que necesitaban descansar para saber si aquello que veían era real.
Sin embargo, a ese encuentro le faltaba lo sombrío, el miedo acostumbrado, la típica escena de mis sueños en las que volteo, lo veo y decido salir corriendo pero las piernas no me dan. Pero anoche tomé su presencia de la forma más natural. Algo que en mis sueños no puedo hacer.
Desde que lo reconocí empecé, lentamente, a ser otra persona. Por eso lo dejé atravesar mi cuarto con su impávida sencillez porque estoy cansada de los desencuentros a destiempos, a deshoras... lo dejé cruzar mi ser porque necesitaba suavizar tantos desencuentros...
Ya hoy no puedo sentir su fuerte respiración en mi cuello. Hoy no logro ver lo que dicen sus ojos. Su silencio ahora me duele y me aturde. Apenas puedo percibir esa grieta que de tantos desencuentros, nuestro breve encuentro nocturno se convierte en un abismo insalvable.
Sin embargo, no puedo dejar de extrañar tantas cosas : las complicidades, el sabor de los rolls, el inconfundible olor a vino, sus manos firmes, nuestros encuentros fugaces en el cine, nuestros acostumbrados paseos sobre la bicicleta, sus marcas en mi piel, el helado sabor a chocolate.
Benditas ausencias que comienzan a presionarme, con casualidades primero. Y luego con presuntas certezas. Porque he podido constatar que no es mentira. Me busca, me persigue, deja recados en mi oficina, en la casa donde vivo, al restaurante al que fortuitamente voy a almorzar o cenar, deja notas sobre el parabrisa de mi carro. Pero eso no es lo peor. Lo peor es cuando me llama a mi trabajo y le atiende la secretaria y ella me dice que qué voz tan varonil, pero cuando yo tomo el teléfono no escucho nada más que un silencio prolongado y angustiante.
Sé que él está justo al otro lado del teléfono, sin embargo, no dice nada es como si estuviera dándome tiempo, como esperando que mis palabras sean las que quiebren este desencuentro, las que le pongan pilas a un reloj que, aparentemente, se detuvo porque soñar siempre cuesta y la realidad es la que suele imponerse.
Y ahora aceptar que ya no está, que ya no estamos... que sólo queda un ejército de recuerdos y sueños a medias y que habrá que volver a implementar códigos y señales, a leer entrelíneas. No me queda sino seguir caminando por otras avenidas que no tengan la indeleble huellas de sus pasos...

henmy dijo...

Qué mala costumbre la mía ah? De escribir fragmentos de "El Quijote"

FEDERICO dijo...

HENMY GANA POR UNA NARIZ

ATENTAMENTE CYRANO...


P.D.: SANCHO LAS PRESTACIONES SI SON RETROACTIVAS...

Don Chulin dijo...

De repente Pilar me recordo "Polaroid de Locura Ordinaria" de Fito, por aquello de la hendidura de la gillette y la imagen macabremente natural de la sangre como muestra inolvidable. Creo que, en el fondo, los ultimos encuentros tienen un poco de eso... el adios (primero o ultimo) siempre implica un poco de sangre...

R.

Anónimo dijo...

La primavera la sangre altera, Pilar me hizo acordar de este poema de Victoriano Crémer.

EL AMOR Y LA SANGRE

El amor sube por la sangre. Quema
la ortiga del recuerdo y reconquista
el ancho campo abierto, la ceniza
fundadora, que la brasa sostiene.

El amor es herencia de la sangre,
como el odio, su amante, y se mantienen
íntimos, besándose, nutriéndose
de sus dobles sustancias transmitidas.

...

Si ha de hacerse el amor, será con sangre
trepadora, quemante, conocida,
pura sangre del odio, amante impávido
que el amor fecundiza.

...

Oscar y su diario de un viajero marabino dijo...

I'm going to suck your bloddd!
amiga; eso estuvo macabro :)

AndreS dijo...

ya estoy cansado de los comentarios de Henmy que son mas largo que el post de Pilar.
Henmy por qué no montas un blog tuyo? veeerga.. claro no lo vamos a leer nosotros!
desde que dijeron que no habían límites para escribir cada vez son más largos..
Pilaaaar!! manda a recortar los comentarios de Henmyyyyyy!!!
Soy yo solo? o nadie se dá cuenta?

FEDERICO dijo...

ANDRES, ANDRES... ES DE SABIOS RECONOCER EL TALENTO, ES INCLUSO UNA OPORTUNIDAD, NO LA PIERDAS!!!
NO TE DEJES ARROPAR POR LA CAPITAL AFRENTA DE LA ENVIDIA, ACÉPTALO, HEMOS SIDO POCOS LOS BIENAVENTURADOS EXPECTANTES DEL RESURGIR EN CARNE DE LA GENIALIDAD...
ÁNIMO AMIGO !!!

AndreS dijo...

ánimo hay, y talento habrá, lo que no hay es quién se aguante lo largo de los testamentos de Henmy, ahora con el quijote, después le dará por Cortazar y su rayuela y por ahí seguirá!
que se monte su Blog!
y se llame "los testamentos de Henmy referente a los articulos de Pilar en Tulipanes verdes" y YA!
¿entonces soy yo solo que se da cuenta que son largos? que molleeeeeja!!

henmy dijo...

Tan bello Fede! Andrés monto mi propio blog si me ayudas a crear las historias... Sino, no te quedará otra que calártela...Total este blog ya no es de Piar sola, por eso escribo lo que se me antoja, como se me antoja y, de paso, me extiendo como se me antoja... Además, no me leáis...
Pilar yo quiero concursar... Qué tengo qué hacer?

Mexi De Donato dijo...

A ver después dicen que la que siempre pelea soy yo, "cachicamo diciéndole a morrocoy conchùo"!!! jajaajajaja
Creo que Dios, el mundo y Pilar en este blog ha dado la libertad para escribir lo que sea y en la cantidad que sea, y asì como hay libertad para eso, también existe la libertad para decidir todo en la vida, como leerlo o no, en este caso. Una cosa es la joda entre nosotros y otra es... (!) para todo siempre debe haber un respeto. Ese es mi humilde comentario.

Anónimo dijo...

inquietanto relato... Me gustó por lo sencillo y extraño a la vez... Pilar, aunque siempre seré anónimo, te diré que me llamo Luis Noches y que también te invito a visitar mi blog que tiene el mismo nombre... Eso sí, es un secreto... :-)